

Todavía
quedan lugares auténticos, donde el tiempo se disfruta a cada minuto.
Navegar en el Cantábrico es, sin duda, toda una experiencia apasionante.
Descubrir las costas donde los prados verdes caen al mar. Donde los grandes
acantilados nos cuentan, como testigos que han sido, de grandes odiseas balleneras.
Descubrir los puertos con un sabor especial, donde el paso de los temporales
dejan su huella en cada piedra de los contramuelles. Toda una aventura.
Los vientos predominantes en la época estival son los del E y NE. Se
dan mareas entre 3 metros y medio y cuatro metros y medio, con lo que se deberá
tener en cuenta a la hora de abordar la entrada a una de las numerosas rías
con las que cuenta el litoral, así como en algunos puertos, en los que
se forma barra de arena en su extremo exterior. Una vez dentro de los puertos,
estos son seguros, aunque la mayoría no cuentan con instalaciones deportivas,
ya que suelen estar enfocados a la industria pesquera. Gracias a ello conservan
un sabor que difícilmente encontraremos en otros lugares.
La zona comienza en la desembocadura del río Bidasoa, frontera natural
con Francia, en donde se puede visitar el pueblo de pescadores de Hondarribia,
ya que cuenta con un puerto deportivo moderno y con instalaciones. Más
hacia el Oeste nos encontramos con una espectacular imagen de la costa, y los
puertos de Zumaia y Orio, en donde se puede recalar. Proseguimos singladura
hasta Lekeitio, dejando por el lado de babor Ondarroa, en donde podremos disfrutar
de su buen ambiente que reina en las calles de alrededor del puerto pesquero.
La siguiente parada bien puede ser el pintoresco y pequeño puerto de
Elantxobe, en donde se puede uno refrescar en sus limpias aguas. El puerto de
Bermeo también es un punto de recalada. Antes de abordar el abra de la
ría de Bilbao se puede fondear, siempre que no entre mar significativa
de noroeste, cosa bastante frecuente, en la bahía de Górliz, en
donde se puede disfrutar de un día veraniego si llevamos pasajeros menores.
La ría de Bilbao es una visita que no dejará indiferente a nadie,
ya que es el vivo reflejo de una historia que ha dejado su huella y el afán
de una sociedad por modernizarse teniendo en cuenta la recuperación de
los espacios. Continuando hacia el Oeste, encontramos el primer puerto de Cantabria
el bonito, y siempre alegre, puerto de Castro Urdiales, y si el tiempo lo permite
con la bahía de Oriñón. Un buen refugio, elegido ya por
los barcos ingleses, es la ría de Santoña, en donde nos encontraremos
con el Puerto Deportivo de Laredo, en donde hay boyas disponibles para transeúntes,
o bien podemos entrar hasta el remodelado puerto de Santoña, teniendo
la particularidad de su buena situación respecto al pueblo, pintoresco
y con una gran carga histórica que hay que descubrir visitando sus calles.
A
partir de aquí deberemos pasar uno de los cabos más al norte de
la geografía peninsular, el cabo de Ajo, desde el cual viraremos para
dirigirnos a la bahía de Santander, entrando ría arriba, en donde
se encuentran un total de tres puertos con instalaciones deportivas, que harán
más agradable nuestra estancia mientras se visita la ciudad. Dejaremos
Suances por babor y seguiremos singladura hasta San Vicente de la Barquera,
en donde pondremos a prueba nuestros conocimiento sobre mareas, observando la
gran superficie de arena que queda en bajamar. Las rías de Tinamayor
y Tinamenor son dos lugares de gran belleza paisajística, pero que no
recomendamos su abordaje si no se cuenta con unas condiciones extremadamente
favorables y en caso de que el barco tenga un calado de consideración.
A partir de aquí nos encontraremos con puertos entrañables donde
sus gentes nos acogerán con la amabilidad que les caracteriza como Llanes,
Ribadesella, Lastres, que, junto con otros puertos de la zona asturiana, tales
como Cudillero y Lastres, nos harán pasar unas vacaciones auténticamente
inolvidables. Sin duda alguna, la mejor opción de la costa asturiana
es el puerto de Gijón, contando con unas instalaciones modernas y cómodas,
y, sobre todo, de su inmejorable ubicación dentro del casco antiguo de
la ciudad. Ribadeo es el primer puerto de la zona gallega, desde donde se obtienen
unas fabulosas vistas de las montañas y del pueblo que nos servirá
en una de las tres enfilaciones de entrada, que se llama Castropol, aún
dentro de la comunidad asturiana. Ribadeo ha modernizado recientemente sus instalaciones,
ampliando los amarres en número y amplitud. Si se necesita algún
recambio no dudéis de ir a comprarlo a la pequeña tienda de artículos
náuticos que se encuentra en una de las pintorescas calles de subida
del puerto al pueblo. En la costa gallega, y antes de empezar a virar hacia
el sur, nos encontramos con las rías de Viveiro y Ortigueira, siendo
la primera una buena opción para pasar unos días por sus aguas,
ya que cuenta con instalaciones deportivas. De aquí, nuestra siguiente
etapa será explorar la ría del Ferrol y A Coruña. A partir
de aquí, afrontaremos el mítico paso de Fisterra, adentrándonos
en las Rías Bajas, en donde descubriremos parajes ideales para la navegación,
a resguardo en sus numerosas rías y ensenadas, tales como las de Arosa
o Noia, que exploraremos durante varios días, donde seguro que encontraremos
cobijo, y desde donde visitar las islas de Oms o las Cíes de una increíble
belleza natural..
Sin duda,
toda una aventura en la que combinaremos navegación inolvidable con gastronomía
y el calor humano.

